VACA CIONES CON MADRE DIA 5

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El río 

Magdalenas dos, café con leche uno.

A las 9:10 ha llegado la grúa y ya sobre las 10:30, lleno de polvo he despedido y dado las gracias al gruista.
No tengo claro si merece la pena reparar la Expres, así que la hemos vuelto a metre en la mismas cochera en la que estaba, empujando, no ha podido maniobrar la grúa para hacerlo más sencillo.

Lo primero que he hecho ha sido desmontar el asiento del copiloto con la intención de darle unos manguerazos y dejarlo secar al sol… al abrir la manguera ha sonado un gorgoteo… unos segundos de silencio y nada.. de nuevo el mismo gorgoteo seguido de tres solitarias gotas de agua…

Madre me ha contado luego que el pozo que suministra a la rez de agua de voca en todo el pueblo no da a basto y han cortado el agua. No se sabe cuando volverá a haber, pueden ser horas o pueden ser días…
En estos casos madre baja al río y trae algo de agua para el retrete, fregar los platos etc…

Ricardo, sacate las garrafas vacías de la Expres y vete por agua al rio.

Esta mañana  como ni tengo aquí ni he traído ropa de trabajo, se me ha ocurrido vestir con la ropa de peñista de mi juventud . En la mochila solo metí el neceser, unas pocas mudas, un pantalón vaquero y cuatro camisetas, vengo en el coche de línea y no es cuestión de cargar con una maleta grande.

El caso es que el camino más corto para ir al río pasa por la puerta del teleclub del pueblo.

Lucía 15 años y Cristina 16, que salen del teleclub con una bolsa de pipas para compartir y se topan de bruces con el hijo de la señora que vive sola con una foca en el retrete… donde cojones va cargado con seis garrafas de plástico vacias, vestido con unos pantaloncitos de tela blanca que a todas luces le van pequeños y una camiseta azul celeste que le deja al aire el ombligo y lleva escrito “Fiestas de la Virgen-kintos 1995”. Lleno de polvo y grasa, la poca y rala cabellera arremolinada deja en evidencia la incipiente calvicie… pero lo peor es la mezcla de olores, sudor y heces…

He agachado la cabeza para no cruzar las miradas, cuando me he alejado un poco y supongo que han pensado que no podía escucharlas, he oído como la una le decía a la otra… “Vámonos a dar un paseo. Ayer Alejandro se empeñó en que por el culo y ahora no me puedo sentar… joder…”