Psicosis en Alemania por el corte de suministro del mayor gasoducto de Europa por mantenimiento.

Ante la crisis del gas, el director de la Mancomunidad de Pueblos y Municipios, Gerd Landsberg, ha solicitado ayudas al gobierno central para convertir gimnasios de colegios y espacios utilizados anteriormente para enfermos de Covid en dormitorios colectivos con calefacción para las personas más pobres, que no podrán ya calentar sus casas. El ministro de Economía y Clima, el verde Robert Habeck, ha predicho en esta misma emisora, ‘Deutschlandfunk’, un «escenario de pesadilla política» en cuanto desciendan las temperaturas, porque es muy posible que el gobierno se vea obligado a racionar el consumo de gas a hogares y empresas y porque muchos alemanes no podrán permitirse pagar el precio del gas que les corresponda en ese sistema de racionamiento.

El director de la Agencia Federal de Redes, Klaus Müller, advierte que «en el mejor de los casos, aunque no lleguemos a una emergencia de gas, seguirá siendo muy caro y una carga adicional de entre 2.000 y 3.000 euros por familia, lo que impedirá costear el viaje de vacaciones o el próximo electrodoméstico». En caso de racionamiento, los expertos prevén subastas de gas. El Bundestag aprobó el jueves el plan de ahorro energético, que incluye la prohibición de la calefacción por encima de los 20 grados en invierno y el agua caliente en los lavabos individuales. Los ayuntamientos prevén el cierre de piscinas y el apagado de farolas.

 

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