LOSMITIOS I

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La noche entre el 15 y el 31 de agosto de cada año, gusta Mitio de cambiar de año, me lo contó una vez y ya lleva 73 de estos años nuevos.

Otra vez, también contó sus muertes.

La primera que recuerda dice que sería a sus seis años. Recuerda entrar corriendo al retrete de su casa de su madre, con esas ganas de mear que duelen. Sobre el retrete y con la con la cabeza dentro encontro a suyaya. Falta de aliento, pues el bote de Salfuman derramado por la torpeza que regala la viejud se lo había robado.

Allí mismo, en aquel retrete, mientras sacaban la cabeza empapada de suyaya de la taza de loza blanca, murió el Mitio de unos 6 años.

Allí vió el recién nacido Mitio su cuerpo de unos seis años, en el suelo, hecho un ovillo, todavía con las cuencas de sus ojos empapadas y los mofletes colorados por el sofoco.

No fue capaz de dejarse alli tirado y abandonado, nadie parecía verle excepto el mismo.

Buscó una soga, le buscó el cabo y lo ato al tobillo del Mitio de unos seis años, el otro cabo lo ató con un nudo rodeando su cintura y comenzó a bibir arrastrando a ese niño por allá donde fué.

Con el paso del tiempo se fue acostumbrado y haciéndose su cuerpo al arrastrarse su peso muerto, la carga se fue haciendo liviana e incluso llegó un momento en el que fue capaz de correrse. Pero eso sí queréis puede ser otra historia.

Mitío siguió muriendo otras veces y me lo contó una vez. Si gustáis os lo iré contando durante estos días que cumple años Mitio, que cumpla cuantos quiera y ojalá que el día que no quiera más le parta un rayo, le caiga una maceta de un balcón o le atropelle un camión al cruzar la carretera.