Klaus Kinski, un pedacito de pan…

Werner Herzog, un director  de cine maestro donde los haya, de estudiar con lupa, no solo tenía a su amigo Klaus Kinski como actor fetiche de sus películas, sino que llevaban años juntos, desde que compartían piso y ya las escandaleras eran de órdago…  Las explosiones de Kinski son míticas, por ejemplo, las que tuvo en la películas “La cólera de Aguirre”, o “Fiztcarraldo”, entre muchas otras…

Pero el tío, ahí donde lo ves, era bueno, bondadoso… Sí, se le iba, y a quién no a veces, verdad… pero tenía buen fondo… (Es uno de mis actores favoritos y es mi deber defenderlo, qué coño)

“Entre Herzog y Kinski siempre hubo una difícil relación profesional que se podría calificar de amor-odio y que quedó plasmada en el documental Mi enemigo íntimo, en el que Herzog afirma que ambos llegaron a planear asesinarse mutuamente. De hecho Kinski habló de Herzog de la siguiente forma:

Es un individuo miserable, se me pega como una mosca cojonera, rencoroso, envidioso, apestoso a ambición y codicia, maligno, sádico, traidor, chantajista, cobarde y un farsante de la cabeza a los pies. Su supuesto “talento” consiste únicamente en torturar criaturas indefensas y, si hace falta, matarlas de cansancio o asesinarlas. Nadie ni nada le interesa, a excepción de su penosa carrera de supuesto cineasta. Impulsado por un ansia patológica de causar sensación, provoca él mismo las más absurdas dificultades y peligros y pone en juego la seguridad e incluso la vida de otros, sólo para después poder decir que él, Herzog, ha domeñado fuerzas aparentemente insuperables. Para sus películas echa mano de personas poco desarrolladas mentalmente y de diletantes, a los que puede manejar a su antojo (¡y, supuestamente, hipnotizar!), y a los que paga un salario de hambre, y eso si les paga. El resto son tullidos y abortos de todo tipo, a fin de parecer interesante. No tiene la menor idea de cómo se hace una película. Ya ni intenta darme instrucciones. Hace tiempo que ha renunciado a preguntarme si estoy dispuesto a llevar a cabo sus aburridas chorradas, ya que le tengo prohibido hablarme.
Klaus Kinski”
 
Aquí un vídeo con un enfadito de nada con una periodista:
Y otro vídeo cuando la cólera de Aguirre fue como Blancanieves cantando a los pajaritos al lado de la de Kinski: